El viaje al centro del ser

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Después de 10 años de ejercer como profesora, Renate Weber, de 34 años, se encuentra a sí misma en una psiquiatría especializada para sintomatologías psicosomáticas. Lo que inicialmente parece el resultado de un burnout (=agotamiento) se revela paulatinamente como la consecuencia de diversas experiencias traumáticas.

Con ayuda de los terapeutas, Renate inicia la búsqueda del origen de sus conflictos para superar el burnout y la depresión. Y es así como se adentra en el torbellino de su historia de vida. La atmósfera y los momentos trágicos del pasado se apoderan de ella. Pasa a un estado de terror y miedo pánico. Por este motivo, el director de la clínica le aconseja escribir un cuento para superar el burnout y la depresión. En este cuento una dragona y un pulpo acompañan un cervatillo corcina en su camino difícil al futuro superando una profunda tristeza.

En la clínica Renate descubre su gran talento imaginativo y poco después las figuras imaginadas aparecen en la terapia de grupo. De una forma no convencional, y con un estilo tragicómico, Renate provoca un giro en el ritmo cotidiano de la clínica.

Cuatro meses más tarde ha cambiado positivamente y puede salir de la clínica. Pero su nuevo “Yo” no es aún sólido, y ella se refugia en un monasterio. Allí se enfrenta no solamente con el dilema de la persona que ha sido hasta ahora, sino con el de la persona en la que podría convertirse.

Esta historia de vida honesta y sin prejuicios está dirigida a personas que deseen superar el burnout y la depresión. Probablemente la lectura pueda despojarles de sus miedos y del sentimiento de vergüenza de acudir a una clínica especializada. Para ver como “funciona” el cuento de curación” de dragón haz clic en el enlace siguiente: Aqui viene el fulna video en castellano

Status quo y perspectiva (extracto de “Renate o el viaje al centro del ser”)

Perspectiva

 

¿Y ahora que?   ¿Me siento más perdida y sola? He logrado escribir un libro, ¿y me ayuda igual que a otros? Digo que es asi   y, solamente lo puedo resporder   en mi lugar y que cada uno es quien debe decidirlo. Si la novela autobiográfica ha dado el coraje solamente a  una persona para que siga su camino entonces, digo, que ha valido la pena.

 En algunas circunstancias   de mi vida, ahora me siento más sola que antes. Comprendí que “solo“ puedo escribir un cuento de curación para mi misma. Lo que no puedo hacer es escribir un cuento que cambie a mi familia.

 Llevar la etiqueta “ha tenido una infancia feliz“  – no ayuda a “volar“ tras mi “revelación“ del secreto. El secreto de haber sufrido abuso sexual durante mi infancia. Simultaneamente   acabar con   el tabú  quería pertenecer más a mi familia de origen. Una parte de mi todavía quiere creer -como me habían dicho cuando era niña- que mi percepción y mis sentimientos no eran correctos. Que, simplemente, yo era “demasiado sensitiva“ para el mundo.

 También, hay buenos recuerdos y momentos maravillosos y también, después de mi estancia en la clínica psicosomática. Pero esas buenas memorias junto al apoyo que recibí para mi educación no borrarán mis conclusiones sobre lo que andaba mal en mi familia. Una de las conclusiones es que, en todos aquellos años, siempre devoraba los pedazos de “cariño“, sin cuestionarme los motivos de la persona que me tiraba esos “pedazos de afección“.

 Y ahora, quiero hablar de un tema importante de mi novela autobiográfica: No es solo una discusión sobre el tema del abuso. Ni es “solo“ un cuento de curación ni una pura novela autobiográfica. Para mí, ha sido importante repasar mis traumáticas memorias para desconectarme de ellas, pero en mi vida actual, mi familia no juega un papel tan importante como antes. Y eso, es lo que aprendí: Aprendí que mi verdadero “ser“ no es simplemente la amplificación de las expectaciones y deseos de los demás. Comprendí que, independientemente del camino que elija tengo que respetarme a mí misma y, también, que los otros me respeten. Soy una persona valorable. Si miro a mi familia, ahora,  puedo decidir dejar atrás la codependencia y el continuo mal respeto de mis límites. Puedo procurarme una nueva vida y, por el camino encuentro compañeros: compañeros de algunas “estaciones“, compañeros para una temporadita y, posiblemente, compañeros para toda la vida.

 Os deseo mucha suerte y ¡buen viaje!.

 Renate Weber 

 

 

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